viernes, 24 de octubre de 2008

París, la ciudad de los enamorados



París es una de las capitales más hermosas de la vieja Europa y una de las más románticas del mundo. Se la conoce como de “la ciudad de las luces”, ya que fue la primera ciudad del mundo en tener luz eléctrica o como “la ciudad de los enamorados”, ya que todos sus rincones evocan romanticismo. Además, es una de las ciudades con más turismo del mundo: cada año recorren sus calles cerca de 30 millones de turistas. París es famosa por su valor cultural y artístico. La que fuera antaño refugio de artistas y bohemios, es aún hoy día icono del pensamiento libre y un punto de referencia de las corrientes más vanguardistas. En ella se reúnen lo más selecto de la cocina francesa, el increíble mundo de la moda y la alta costura, los mejores y más atractivos museos, la convivencia armoniosa de lo tradicional y lo innovador... todo esto convierte a París en una ciudad realmente fascinante.

Visitar París en pocos días es harto difícil. Son demasiados los encantos a descubrir: desde sus obras arquitectónicas más famosas, como la Torre Eiffel o el Arco de Triunfo, pasando por sus más de 150 museos como el mítico Museo del Louvre o el Centro Pompidou, hasta una de sus calles más majestuosas, los Campos Elíseos. De París atrapa todo, y no hay persona que la haya visitado que no desee volver. Y es que la ciudad de las luces, encandila.

Los Campos Elíseos

Los Campos Elíseos es una de las avenidas más famosas del mundo y la calle más grande de París, con 2km de largo y 60M de ancho. Ésta nace en la plaza de la Concordia y llega hasta el majestuoso Arco de Triunfo. En los Campos Elíseos se mezclan grandes centros comerciales y tiendas de todas las clases con oficinas, edificios públicos y jardines. Además, son el escenario de numerosos eventos populares, como la famosísima última etapa el Tour de Francia o el desfile militar del 14 de julio.

Montmartre

Montmartre se convirtió en el barrio de moda del siglo XIX, cuando fue ocupado por pintores y artistas de todas las índoles. Así, se transformó en el barrio más bohemio y romántico de la ciudad de París. Éste se acomoda sobre una colina, dominada por la Basílica del Sagrado Corazón (Sacré-Coeur), que fue construida para rendir homenaje a los franceses caídos en la guerra Franco-Prusiana. El Sacré-Coeur es uno de los monumentos más visitados de París y está inspirado en la arquitectura Romana y Bizantina. Caminar entre las calles de la zona alta de Montmartre transporta al visitante de París a épocas pasadas. Entre sus muchos atractivos, numerosos artistas callejeros venden sus pinturas en la Place de Tertre, junto a la Basílica.

Se trata comercial, lleno de restaurantes, hoteles, cafés y cabarets. En la parte baja Montmartre se encuentra la zona de ocio (creca de plazas Blanche y Pigalle). Aquí se encuentra el famoso Moulin Rouge, probablemente el cabaret más conocido del mundo.

En la mitad de la colina, hay un edificio de madera llamado Bateau-Lavoir, donde nació el Cubismo. Artistas de la talla de Braque o Picasso trabajaron en ella.

Barrio latino

El barrio latino de París debe su nombre a los estudiantes de la Sorbona la Edad Media, que hablaba en lengua latina. Está ubicado a orillas del río Sena, junto a la isla de la Cité y a escasos metros de Notre Dame. Es uno de los barrios más animados de las tardes y las noches parisinas. Entre sus pequeñas callejuelas se amontonan montones de bares y restaurantes étnicos y aptos para todos los bolsillos. En pocos metros podrás encontrar restaurantes griegos, italianos, chinos o japoneses y pubs de todas lasa clases. Sin la menor duda, este barrio es uno de los pocos lugares donde se puede comer barato en París. En torno a la iglesia gótica de St-Séverin hay varias calles angostas de restaurantes populares, zona en la que abundan establecimientos griegos. El Barrio Latino es ideal para dar agradables paseaos. Es una de las zonas más turísticas de la capital. Una vez en el barrio Latino, la plaza Saint-Michel es un lugar de culto, gracias a sus cafés y librerías. Esta es la puerta del Quartier Latin, el barrio de la universidad de la Sorbona. Además, no puede faltar un paseo por la orilla del Sena para ver de cerca alguno de los monumentos más impresionantes de París. Una vez en el Pont Au Double, llegarás Notre-Dame. A partir de esta basílica se miden los km de las carreteras de Francia, lo cual la convierte en un punto referente de la capital.

La Torre Eiffel

La Torre Eiffel no es simplemente el símbolo más representativo de París, sino que se ha convertido en una de las maravillas del mundo. Fue construida para la Exposición Universal de 1900, y a pesar de las críticas que ésta suscitó al principio, hoy día nadie se imagina a París sin su torre. En 1889 la Torre Eiffel contaba con una altura de 312 metros, pero con las posteriores instalaciones de antenas de radio la altura se sitúa hoy en día en 324 metros, siendo este el punto más alto de cualquier construcción presente en París.

Les Halles

Les Halles es una zona preciosa para pasear, repleta de gentes de diferentes culturas y con multitud de tiendas. En el entorno queda la Bolsa de Comercio, la iglesia de Saint-Eustache, el Forum, y muy cerca se halla el Centro de Arte y Cultura Georges Pompidou, la iglesia de St-Merri y la famosa Tour de St-Jacques.

Chaillot

En la colina de Chaillot se dominan las mejores y más hermosas vistas de París. Además, en esta zona hay numerosas avenidas llenas de tiendas y bares con preciosas terrazas. En Chaillot está ubicado el Palacio de Chaillot que alberga los museos de la marina, los monumentos, el Hombre y el cine.

Museo del Louvre

El Louvre es uno de los museos más famosos y antiguos del mundo. Su rica colección reúne piezas de todas las épocas y cultura. Y es que resulta casi imposible visitarlo en un solo día, dado sus inmensas instalaciones. Con sus mas de 7 millones de visitantes al año (cifra que se vió aumentada después del estreno de la película "El Código Da Vinci"), el museo es la atracción más visitada de París.

Éstas son solo algunas de las cosas que se pueden visitar en París. La capital francesa tiene tanto que ofrecer al viajero, que recomendamos una estancia mínima e una semana para disfrutarla con calma. Para encontrar el mejor alojamiento y sentirse como en casa, los apartamentos en Paría son la mejor opción para su viaje.

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